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Desarrollo sostenible (A.D.S.)

        

                

Homo sapiens, el nombre de un simio que bajó de los árboles para dominar el mundo. Una especie que prosperó, como ninguna otra, hasta tener en su mano el futuro de los demás seres vivos del planeta.

Esta fábula podría ser interpretada por muchos como un alarde de antropocentrismo, muy alejado de los fundamentos que definen el movimiento conservacionista. Debemos entenderla, sin embargo, como un capítulo más de la maravillosa historia de la vida en el planeta Tierra. Y es que nuestro dominio actual de la biosfera no es mayor que el de unas pocas bacterias productoras de oxígeno del Precámbrico.

El ser humano goza de un privilegio reservado a unos pocos, pero esta ocasión la especie elegida es, por vez primera, perfectamente consciente de su responsabilidad y puede decidir cómo afrontarla.

Desde el principio de los tiempos el hombre ha sabido convivir en armonía con su entorno ocupando su lugar, como cualquier otra especie, en el complejo entramado de la naturaleza. Todavía hoy es posible encontrar, en lugares remotos, grupos humanos totalmente integrados en su medio que pese a ello, como otros seres de su mundo, no están exentos de las amenazas de la moderna sociedad industrial.

 

 

Hasta hace pocos siglos, o digamos quizá décadas, la tecnología no permitía que la codicia humana se tradujese en la destrucción de la biodiversidad planetaria. En los últimos tiempos, en cambio, los nuevos avances nos están llevando hacia un cambio de dimensiones globales que se antoja, cuanto menos, de difícil retorno. 

Pero es este mismo progreso el que pone al alcance de nuestra mano las herramientas necesarias para alcanzar un nuevo equilibrio con el mundo natural. Tenemos además la ventaja que otorga la experiencia, sabemos de buena mano cuáles son los errores que debemos evitar y podemos basarnos en las vivencias de tiempos pasados, en los que tan sólo producíamos lo que realmente necesitábamos.

Nuestra inteligencia nos ha traído hasta aquí, y ella misma nos advierte que no podremos llegar mucho más lejos sin cambiar nuestro modelo de desarrollo. Es hora de asumir, desde la humildad, nuestra responsabilidad para con el mundo y afrontar, con todas las armas de que la naturaleza nos ha dotado, los retos que están por venir. Es hora de que volvamos a ser una especie más del entramado de la vida, tan maravillosa como cualquier otra.

Homo sapiens, ese debe ser nuestro nombre

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Continuar...